martes, 20 de diciembre de 2016

Relato - Juguete roto

Enhorabuena, hijos míos, lo habéis logrado. Habéis logrado libraros de mí, pero todavía sigo sin saber cual ha sido el motivo que os ha llevado a hacer esto.
Me dijisteis que llevaríamos por primera vez a la pequeña Agatha a un parque de atracciones, algo muy emocionante para mí, nada me hacía más ilusión que ver su sonrisa angelical, pero en el momento en el que llegamos a aquella residencia, supe que algo iba mal.
Dijisteis que era lo mejor para mí, ya estaba mayor y vosotros solos no podríais cuidarme, pero no necesitaba ningún cuidado, porque yo me encontraba perfectamente. De hecho, cada vez que íbamos al doctor Nobody, siempre decía que ojalá estuviese tan bien como yo cuando llegase a mi edad, y que superar una depresión así, siendo tan mayor, era algo que muy poca gente lograba, y más aún cuando la causa de esta fue la muerte de vuestra madre.
Una muerte que puso final a su sufrimiento, hacía mucho tiempo que la Astrid que conocíamos había dejado de existir. Empezó dando pequeñas muestras de ello, perdiéndose en el bosque al que iba a coger moras todos los veranos. Algo raro, lo hacía desde que era una niña.
Unos meses después vinísteis a celebrar las fiestas navideñas a nuestra casa. Siempre suscitaba una gran alegría en ella, pues después de mucho tiempo, sus tres hijos, aunque solo por unos días, estarían de nuevo en casa. Sin embargo, una vez llegásteis y ella fue a saludaros, le costó hacerlo, no se acordaba de vuestros nombres, lo que la entristeció profundamente.
El día en el que se miró al espejo y durante unos instantes no se reconoció, supe que algo iba mal.
Pedimos ayuda, y afortundamente Crystal, la mujer de nuestro vecino Sam, nos recomendó ir a la consulta del doctor Aiden, un neurólogo muy bueno. Tras una serie de pruebas, nuestros peores presagios se confirmaron, vuestra madre tenía Alzheimer.
La medicación no le hizo el efecto que debería, y la enfermedad avanzó tanto, que vuestra madre ya no sabía ni hablar. Pero si algo me dolió de verdad fue vuestra indiferencia, desde las últimas navidades solo me visitásteis una vez, para llevar a la pequeña Agatha al parque de atracciones.
A los dos meses me llamó vuestro hermano Nathan, y la única conclusión a la que pude llegar es que me dejásteis allí porque para vosotros solo era un estorbo.

Fotocopia de la nota de suicidio encontrada en el cuerpo de la víctima.
Experimento número 25
Resultado: FALLIDO

No hay comentarios:

Publicar un comentario