jueves, 23 de marzo de 2017

Poesía - Palabra a palabra

En un tranvía mi alma marcha.
Palabra a palabra
como canción de duende
en los prados salvajes
como ecos de estigma.

Encuéntrame,
pues ardo en mis cavernas,
dichosa toda ella,
si tu mano me alcanza.

Estoy atenta,
escucho
la respiración del viento
y sus notas me traen recuerdos
que un día alcanzaré a olvidar.

No hay nadie aquí.
Di buenas noches, pequeña herida,
y cuando despierte vuelve a sangrar
pues quiero ubicar mi vida
en las costras que me dejas
o en los silencios de mis quejas.

Dolor eterno, un sopor siento fuera
vientre, casa, escuela y muerte.

Te agotas con tus sueños arriba
y tu materia gris dormida.
Que dios te ampare, joven niña,
apenas te queda nadie.
Respira.

Bostezando la mujer
apagó la televisión y sus fantasmas
antes de dormirse
dejaron de brillar entre sombras.

Que el cielo no te engañe,
eres tiempo que ha de pasar
primero aquí, después allá.
Espacio, olvido y libertad.

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