martes, 6 de diciembre de 2016

Relato - Dura verdad

Se respiraba paz en la habitación, una tranquilidad que solo en esa sala se respiraba. El hombre esperaba pacientemente en su despacho, sabiendo que no tardaría mucho en llegar, y así fue. Tocaron a la puerta solo una vez, lo justo para llamar su atención.
—Adelante.
Un hombre entró en la habitación, llevaba un sobre en la mano derecha. A pesar de la bata y las gafas de montura, distintivos que le daban un toque serio y profesional, había algo que lo hacía parecer informal, relajado; sin embargo la expresión de sus ojos traicionaban esa primera impresión, la preocupación se transparentaba en sus ojos verdes.
—Aquí tienes los informes, Matthew —dijo con voz neutra y los dejó sobre la mesa—. Sobre Kyle…
—Gracias, Oscar, pero prefiero descubrirlo yo mismo.
No era necesario decir más, con un leve asentimiento Oscar salió del despacho. El hombre soltó un suspiró y vio el objeto de su preocupación, un sobre marrón que esperaba a ser abierto. Tendría que estar acostumbrado, no en vano era su trabajo revisar todos y cada uno de los trabajos de sus chicos, pero siempre había uno que decidía saltarse las reglas.
«Por favor, que no haya hecho nada esta vez…»
Abrió el sobre y puso su contenido sobre la mesa. Reconoció el rostro del primer expediente, un rostro obeso y de expresión prepotente, pero eso no era lo que le importaba. Se centró en el final del folio donde escrito en letras púrpuras estaba el informe de Eve:

El objetivo no sospechó en ningún momento de mí, me trato igual que a esas imbéciles de las que abusaba. Fue rápido, sencillo y excitante. Ese bastardo no volverá a violar a ninguna chica. La pizza no estaba mal.

«Típico de Eve» pensó el hombre con un deje de amargura.
Lo dejó sobre la mesa y pasó al siguiente, el rostro del capo italiano enmarcaba el folio. El expediente era sustancialmente más importante, nada que ver con el anterior. La letra, pequeña y cuidada, solo podía ser la de Lloyd:

Entré sin que me vieran, Moretti murió de un disparo a la cabeza. Me costó un poco lidiar con los demás, por suerte solo eran siete. Reventé el edificio con una bomba, no hubo daños en el resto de la calle.

Sonrió complacido y pasó a la siguiente hoja, su expresión se torció en una mueca de incredulidad al ver lo que se suponía que era el informe de Kyle. En la parte superior del folio había tres fotos grapadas, debajo de las dos primeras ponía “los muertos” y en la tercera, la de un chico de aspecto alegre, rezaba “el cliente”. Debajo de las fotos se extendía un texto considerable, el más largo que había visto viniendo de Kyle, y eso no podía significar nada bueno:

Los cerdos de las primeras fotografías son Pitt McKenzie y Larry Perkins, un par de desgraciados que hicieron la vida imposible al chaval de la última foto, Ricky Crawford. El chaval me escribió una carta pidiendo que los eliminara, pensé que te interesaría leerla pero ya estarás bastante cabreado cuando leas esto. Ese par de desgraciados le jodieron la vida y tuvieron un final a su medida, los incineré a ambos en un callejón. Hubo dos pequeños problemas: el primero es que Ricky lo vio todo y el segundo que se encerró en su casa desde entonces, aunque gracias a Ashley eso ya no es un problema.

Su mano se movió inconscientemente al móvil, pero se contuvo a tiempo. Necesitaba calmarse un poco y de paso pensar que le diría a Kyle, necesitaba cortar su comportamiento rebelde de raíz.
El último folio estaba completamente en blanco, unas pocas líneas con la explicación de Ashley era lo único que contenía:

Fui con Kyle al domicilio de Ricky Crawford. El pobre chico me abrió la puerta, tenía una cara horrible. Tras una pequeña explicación y una disculpa por parte de Kyle, le borre la memoria. Vi sus recuerdos, fue horrible. Un niño no debería sufrir de esa forma…


—Déjame ir contigo, yo se lo explicaré. Seguro que lo entiende.
Kyle avanzaba por el pasillo decidido, sabía que tarde o temprano lo acabaría llamando. Matthew estaría furioso pero eso no le importaba, lo único que le preocupaba eran los nervios pintados en la expresión de su compañera.
—Yo me metí en este lío, Ashley, y ya hiciste bastante arreglando mi error.
—Pero yo también estoy metida en esto —protestó Ashley.
—Nada de peros —la sujetó por los hombros y la miró con intensidad—. Tú decidiste meterte en esto, pero no es tu problema. Ahora se buena y lárgate, ya nos veremos más tarde.
—No hagas ninguna tontería.
Ashley le dio un beso en la mejilla y volvió por el pasillo. Kyle sonrió de mala gana, ella era la única persona con la que su carácter cortante no funcionaba y en ocasiones eso le molestaba, pero esa no era una de ellas.
Kyle siguió por el pasillo hasta el fondo y se detuvo delante de una puerta negra, al lado de la puerta había una placa con un nombre: Matthew Weaver. No tocó a la puerta, entró como si tal cosa en el despacho sonriendo.
—Ya estoy aquí —cerró la puerta y se cruzó de brazos. Matthew no parecía nada contento, pero tampoco es que le preocupara—. Querías verme, ¿no? Pues aquí estoy.
—Así es, Kyle —dijo con voz seria y puso su informe frente a él—. ¿Qué se supone que es esto?
—El informe de mi última misión, lo puso muy claro además.
—No recuerdo haberte pedido que fueses a por esos chicos, ¿me equivoco? Mira, Kyle, ambos sabemos que respetar las normas no es lo tuyo pero hasta tú tienes tus límites y esto —dijo dando un golpe encima del folio— es ir demasiado lejos. En el informe pone que ese chico, Ricky, te mandó una carta. ¿Acaso fuiste tan imbécil de poner nuestra dirección o algo así?
El insulto no hizo mella en Kyle, de hecho nada de ese discurso lo molestaba lo más mínimo. Ya se esperaba una reacción así por parte de Matthew, habría sido un ingenio si esperase otra cosa.
—Se me pasó por la cabeza, pero hasta yo sé que era mala idea. Es cierto que el chico me envió una carta, a donde es algo que me reservó para mí. Si quieres echarme la bronca hay algo que necesitas saber, jefe —Kyle hurgó en su bolsillo, sacó una bolsa de papel amarillo y la tiró a la mesa, de forma que rodase hasta Matthew—. ¿Quieres una respuesta? Ahí la tienes.
Matthew cogió la bola de papel y la desdobló hasta recuperar su forma original, era un folleto amarillo con grandes letras negras, un anuncio con el siguiente mensaje:

¿TE ESTÁN JODIENDO LA VIDA? ENTONCES NOSOTROS TENEMOS LA SOLUCIÓN. SERVICIO DE ELIMINACIÓN, ELIMINAMOS TUS PROBLEMAS POR TI
                                   aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa

¿Es una puta broma? Por favor, dime que lo es.
—Me gustaría decírtelo, pero mentiría. Hice 20 copias de ese cartel y los puse por toda la ciudad, pero tranquilo, ya no queda ninguno. Ayer por la noche los queme todos.
— ¿Crees que ese es el problema? —preguntó con una nota de ira evidente—. ¿Qué desaparecer los carteles es la solución? Esta vez has ido demasiado lejos. ¡Joder, Kyle, esos chicos no merecían morir! ¡¿Quién te crees que eres para decidir sobre la vida y la muerte?!
Kyle se abalanzo sobre el escritorio y puso ambos brazos en él, encarándose con Matthew que lo miraba pillado por sorpresa, pero la recriminación y la ira seguían en sus ojos.
— ¿Sabes, Matthew? Llevo preguntándome eso mismo desde que empecé esta mierda —sentía que su rabia crecía por momentos, que necesitaba dejar salir fuera todo lo que pensaba—. ¿Qué diferencia a esos cabrones del resto? ¿Qué me han mandado que los elimine, qué alguien de arriba quiere verlos muertos? Seguí a esos dos durante dos semanas, ¿y sabes lo que vi? Vi justamente lo que yo considero una amenaza y por una vez decidí actuar por mí mismo, sin esperar que me manden como un perro de presa a matar a quien me órdenes. Por primera vez sentí que hacía lo correcto y eso es más de lo que tú puedes decir, “jefe”.
— ¿Lo correcto? ¿Qué sabes tú de lo correcto? Antes eras igual que ellos, ¿lo recuerdas? Un chico de la calle, un “sin ley”, alguien que hacía lo que quería sin importar las consecuencias. Puede que hayas cambiado, pero sigues sin obedecer las normas. ¿Y qué me dices de Ashley? ¿Cuántos errores más necesitas que ella repare por ti para estar satisfecho? Empieza a comportarte de una vez o la hundirás contigo.
—Eso ha sido un golpe bajo —dijo Kyle amenazadoramente y apretó las manos sobre la mesa, notaba que sus manos se calentaban por momentos—. ¡Tú no puedes recriminarme nada! ¡Hablas desde la comodidad de tu puto despacho, no tienes ni idea de lo que es esto!
Matthew se mordió la lengua, quería decirle muchas cosas a Kyle pero no podía, no debía. Se pasó la mano por los ojos, cansado, y soltó un suspiro resignado. Cuando miró a Kyle su rostro era una fachada de seriedad, no mostró ni el menor rastro de sentirse culpable por lo que iba a decir.
—Madura, Kyle. Deja de comportarte como si todo te importase una mierda, al único al que engañas es a ti mismo.
— ¿Ah, sí? Ahora vas a jugar a ser mi padre, ¿no? —se separó de la mesa y lo miró con rabia contenida—. Cometí un error y no necesito que ni tú ni nadie me lo diga. Puede que esos dos no mereciesen morir todavía, pero no me arrepiento de lo que hice. Ayude a ese chico y eso es lo único que me importa —fijó su vista en un cuadro que había colgado en la pared y miró por última vez a Matthew—. Tenía razón, debí largarme cuando podía.
Con esas últimas palabras Kyle salió del despacho dando un portazo, dejando a un cansado Matthew mirando la puerta por la que acababa de salir. La madera estaba quemada donde Kyle la había tocado, dejando la marca de unas manos negras en el escritorio.
Matthew se fijó en el portafotos de su mesa, exactamente con la misma foto que la del cuadro puesto en la pared. La cogió vacilante y miró la foto, en ella salían él y Oscar rodeados de chicos y chicas jóvenes, los mismos que un día habían estado a su cuidado. En el centro estaba Kyle rodeando con un brazo a Ashley y echando un brazo por encima a un chico de pelo negro y profundos ojos azules al que Eve se abrazaba con una sonrisa dibujada en su rostro.

1 comentario:

  1. Woooow , matthew es su papa?
    Dime , dime que secreto guarda asi kyle ? 😱😱😱😱😱😱😱😱
    Me dejas en dudas el Mundo tiene muchas sorpresas , me gustaria descuvrirlas todas ahora mismo 😣

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