miércoles, 20 de julio de 2016

Relato - La devoradora de corazones

El pasillo es oscuro, solo veo la luz que me espera más adelante. Anubis, dios de los muertos, camina ante mí, cumpliendo su función como guía de las almas. Cada paso me acerca más a mi destino, se lo que hay más adelante pero no sé si estoy preparado aunque eso no tiene importancia, pues no puedo eludir lo que pasará cuando llegué. La luz es cada vez más intensa y, antes de que me diese cuenta, ya estoy dentro.
He llegado a mi destino, la sala de las dos verdades, el lugar donde mi juicio se celebrará. No es distinta al palacio de mi antiguo señor, de hecho es una mezcla entre el palacio del faraón y un templo. Los jeroglíficos adornan todo a mí alrededor, desde las paredes hasta los cuatro pilares, mostrando gran parte de las escenas de las antiguas escrituras, las mismas que en vida tuve que leer para comprender sus enseñanzas. Dos pasillos se abren a ambos lados, ignoro que hay más allá pues la oscuridad no me permite ver. La luz de las antorchas ilumina la amplia sala, permitiéndome ver a los dioses allí reunidos para mi juicio.
Me inclino hasta que mi cabeza toca el suelo, después alzó la cabeza para observarlos. Desde luego es un jurado ilustre, las mayores divinidades allí presentes para el juicio de un simple mortal como yo. ¿Tendría que sentirme preocupado u honrado por su presencia? No siento ninguna de esas cosas, sé que no están allí por mí ni por ninguna de las tantas almas que esperan en el Inframundo. Reconozco a cada uno de los dioses: Anubis, dios de la muerte, situado ahora junto a la balanza; Thot, dios de la sabiduría, espera paciente junto al pasillo izquierdo sujetando el pergamino y la pluma; Osiris, dios de la resurrección, aguarda en su trono a que el juicio empiece, y a su lado están ambas diosas, a la derecha su esposa Isis, la diosa madre, y a la izquierda Neftis, diosa del hogar; junto al trono de su padre me contempla Horus, dios del aire, cruzado de brazos con expresión solemne.
Ver a tantos dioses debería asustarme, preocuparme un poco al menos, pero ninguno de ellos me causa terror. No, el motivo de mi inquietud está junto a Thot, contemplándome voraz con sus ojos maliciosos. El monstruo tiene cabeza de cocodrilo, cuerpo delantero de león y los cuartos traseros de un hipopótamo; nunca pensé que me aterrase tanto con solo verlo. Las antiguas escrituras no mentían sobre su tamaño, pues su aspecto es fiel a los papiros del Libro de los Muertos y, sin lugar a dudas, es bien capaz de cumplir su deber. Solo puedo rezar para que el juicio me sea favorable, la suerte en nada puede ayudarme ahora.
De repente siento una opresión en el pecho, como si me faltase el aire aunque sé que no lo necesito, ya no. No me hace falta mirar para saberlo, pero aun así miró para ver que es cierto. Mi corazón ha aparecido mágicamente en la mano derecha de Anubis, que no tarda en colocarlo en un extremo de la balanza, en el otro ya está la pluma de la diosa Maat, que simboliza la verdad. Ambos extremos están en perfecto equilibrio, pero bien sé que eso puede cambiar con facilidad.
Ya todo está listo, mi juicio va a empezar. El silencio se apodera de la sala de las dos verdades, una pausa tensa y llena de significado. Durante lo que me parecieron minutos no pasó nada, entonces el primero surgió del pasillo izquierdo, luego otro del derecho y después todos los demás. Sé muy bien quienes son, los nomos, los ayudantes de Osiris en los juicios y, al menos en teoría, la representación de cada una de las provincias. La profesión de sombras, demonios según las escrituras, circula ante mis asombrados ojos, no son una visión agradable. Apenas son siluetas oscuras en las que puede adivinarse lo que alguna vez fueron personas, se mueven sin hacer el mínimo ruido y con una sincronización que me pone los pelos de punta. Uno por uno, los nomos desfilaron ante el trono de Osiris, dijeron algo que yo no pude oír, y los cuarenta y dos desaparecieron por los pasillos, llevándose el silencio sepulcral con ellos.
Me siento mejor después de que se vayan, la atmósfera es más tranquila tras su partida. Alzó la cabeza para mirar a mí alrededor, la atención de dioses y monstruo están puestas en mí.
«Ha llegado el momento» pienso para sosegarme. Miró una última vez a mi corazón «Por favor, no me traiciones ahora».
Ya no tengo tiempo para lamentarme, pues Osiris me formuló la primera de las preguntas, que respondí con firmeza, y segundos después hizo otra. Era parte del juicio, una pregunta por cada nomo, todas sobre mi vida pasada y que debía responder con la verdad. Las primeras preguntas son sencillas, fáciles de responder, sin ningún peligro. Tras cada una de ellas, Osiris hace una pausa para ver si hay algún cambio en la balanza y, al no moverse, realiza la siguiente. Veo de reojo como el dios Thot anota cada una de mis respuestas, levantando su vista del papiro solo para verme responder. Me siento confiado, más de la mitad de las preguntas han sido formuladas y cada vez estoy más cerca de mi salvación.
Entonces Osiris hizo la vigésima cuarta pregunta.
— ¿Cometiste alguna falta contra tu señor?
Hubiera palidecido de seguir vivo, aquella pregunta me hizo temblar por dentro. No esperaba esa pregunta, ¿por qué tenía que preguntar precisamente eso? Ningún papiro podía prepararme para el juicio, en ninguno figuraban que cosas se me pediría responder y esa era la única a la que no podía responder. Notaba sus miradas indiferentes, para ellos no significaba nada pero si para mí, esa sola respuesta podría condenarme.
« ¿Qué hago? Si respondo con la verdad, demostraré que falte a mi juramento, y si miento, entonces…»
No quiero pensarlo, no tengo tiempo para hacerlo. Cada segundo que pasa demuestra mi culpabilidad, aquel silencio tiene más significado que cualquier respuesta que pueda dar. Tengo que responder algo, ¿pero qué? No me queda otra opción que confiar en mi corazón y rogar porque aún esté de mi parte.
—No —respondo con decisión, con un valor que me obligo a creer, que necesito creer.
Una vez más, Thot apuntó la respuesta en su papiro, después se hizo el silencio. Osiris no formuló la siguiente pregunta, esperó a que se diese el veredicto. Unos segundos pasaron y nada ocurrió, la balanza seguía estable. Respiré aliviado, pensé que estaba a salvo; no tardé en comprobar lo equivocado que estaba. Lentamente, vi como la balanza se inclinaba, como mi corazón descendía lentamente, como la pluma ascendía cada vez más hasta que esta reposaba en lo alto mientras que mi corazón había caído, y con él mi esperanza.
No quiero mirarlos, pero debo hacerlo. Cada uno de sus rostros muestra una emoción distinta, como si hubiesen decidido que debían mostrar: vi la decepción en los ojos de Isis y Neftis, el reproche en el rostro de Horus, una mueca cruel en la sonrisa de Anubis, y por último el silencio pintado en las facciones de Thot y Osiris. Sé lo que viene ahora, mi perdición, y vino con la voz de Osiris.
—No has pasado el juicio, tu mentira no han podido engañar a la diosa Maat —su voz es profunda, imponente, ceremonial; pero no severa, solo indiferente—. Tu alma no merece ser salvada, ahora recibirás el castigo que mereces.
Osiris no hizo señal alguna, pero el monstruo sabe que su momento ha llegado y avanza hacia mí, mostrándome sus afilados colmillos de cocodrilo. Sin pensarlo me levantó y me doy la vuelta, no dejaré que me atrape sin más. Palidezco de horror al ver la cruel realidad de aquella habitación, incapaz de creer lo que mis ojos ven. No hay salida, los tres pasillos desaparecieron por arte de magia, los manuscritos continuaban allí donde una vez estuvieron los pasillos, como si nunca hubiesen existido. La desesperación se apoderó de mí, soy terriblemente consciente de mi destino. Ahora estoy preso, encerrado en la sala de las dos verdades con el monstruo y los dioses.
Me di la vuelta, al menos afrontaría mi final de frente. El monstruo no vino a mí, sino que se detuvo a los pies del dios chacal, como un perro esperando la aprobación de su amo. La sonrisa de Anubis se ensanchó, en ese momento se parecía a un verdadero chacal, la diversión podía leerse en su negro rostro. Entonces comprendí lo que pretendía al ver mi corazón en su mano y las fauces del monstruo abiertas de par en par. Quise detenerlo pero ya era tarde, mi corazón se precipitó hacia abajo y el monstruo lo engulló, cerrando la boca con un rápido mordisco, igual que sus parientes del Nilo.
De repente siento que me falta el aire, que mi pecho arde, como si un fuego abrasador quemase mi alma. El dolor se apoderó de mí, es peor que cualquier dolencia que haya sentido nunca, ni siquiera la tortura a manos del faraón fue tan dolorosa. Todo acabo antes de que me diese cuenta, ya no me dolía el pecho, no sentía nada. Lo que no sabía era que lo peor estaba aún por llegar.
A mí alrededor todo es oscuridad, la sala de las dos verdades y los dioses habían desaparecido, estoy en mitad de una oscuridad abismal. El castigo no fue tan terrible pensé, o al menos eso creía hasta que escuche el rugido del monstruo, caminando en un suelo invisible, oculto por las tinieblas que nos rodean. Quiero moverme pero no puedo, mi cuerpo no responde y eso me aterra.
El monstruo rugió una vez más y, abriendo sus terribles fauces, se lanzó a la carrera. Lo vi acercarse, raudo como la proximidad de la muerte, demasiado rápido para que pudiese gritar. Mi última visión fueron unos dientes afilados cerrándose frente a mí.

4 comentarios:

  1. Ayayay qué final!! Pero se lo ha buscado, no tendría que haber mentido, sabía que no se le puede engañar a un dios! Jajaj

    En todo caso, dos preguntas:
    1. El cabeza cocodrilo entiendo que es Seth? No le das nombre, pero solo conozco a él con una descripción así ( o me equivoco)
    2. Se escribe nomos? Pensé que era gnomos jaja

    En todo caso, me ha gustado mucho este relato porque la escena del juicio de su alma me ha recordado a un cómic que leía de jovencita (porque ahora soy una abuela) donde en una escena relatan algo similar a lo tuyo (aunque en ese caso el juzgado tuvo final feliz jaja)

    Por curiosidad, ¿qué le hizo a su amo? Si le torturó en vida, será que la lió bastante jaja

    Enhorabuena por el relato!! Algunas tildes ausentes pero sino estupendo ^^

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    1. Me alegro de que te haya gustado! La verdad es que estoy muy satisfecho de este relato, escribirlo fue todo un reto jeje

      Respondiendo a tus preguntas:
      1. La criatura con cabeza de cocodrilo es la que da nombre al relato y es hembra, si buscas imágenes de los papiros del libro de los muertos encontrarás una reproducción del Juicio de Osiris en imágenes. En cuanto a Seth los egiptólogos lo imaginan siempre con cabeza de cerdo o con cabeza de cerdo hormiguero.
      2. Tuve que mirarlo para estar seguro pero si, se escribe nomos. Los gnomos son los elementales de tierra de la mitología nórdica xD

      No me sorprende, en unas cuantas series vi también el Juicio de Osiris y siempre acaba la cosa bien, ¡tenía que acabar mal para este pecador xD!

      Digamos que lo pillo haciendo lo que no debía con su mujer, aunque como no es relevante lo que le hizo puedes imaginar que hizo cualquier cosa mala si lo prefieres :3

      Las tildes, siempre las tildes, ¡mis eternas enemigas atacan de nuevo! El próximo miércoles otro relato ^^

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  2. ¡Hola, Jasp!

    Me alegro de haber escogido el mejor momento del día para leer el relato: la noche.

    La cultura egipcia es algo que siempre me ha fascinado, pues a pesar del paso de los años es asombroso cómo aún siguen en pie algunas de sus construcciones, prácticamente intactas. En cambio, nuestros edificios son derribados por un terremoto algo más grande de lo habitual. Me pregunto si los egipcios serían extraterrestres o una criatura similar, ¿por qué no haces un relato acerca de los extraterrestres? Te lo dejo aquí como sugerencia.

    También quisiera comentar otro aspecto de la historia... ¿por qué debatirse por parte del protagonista entre decir la verdad o no cuando tiene a varios dioses delante de él que van a saber si miente o no? ¡Es muy ingenuo por su parte!

    Además quisiera añadir que pensaba que él iba a ser condenado a la oscuridad eterna, menos mal que al final es engullido porque de lo contrario hubiera acabado por volverse loco.

    Por último algunas pequeñas correcciones:
    *Sé lo que hay más adelante.
    *Lo que pasará cuando llegue.
    *Sólo puedo rezar.
    *Pero aun así miro.
    *La luz es cada vez más intensa y, antes de que me diese cuenta, ya estoy dentro - o ponla en pasado o ponla en pasado pero ten cuidado al mezclar los tiempos verbales.
    *Me siento mejor después de que se vayan, la atmósfera es más tranquila tras su partida. Alzó la cabeza para mirar a mí alrededor, la atención de dioses y monstruo están puestas en mí (misma anotación que en el ''guión anterior'').
    *Miro una última vez.
    *Ya no tengo tiempo para lamentarme, pues Osiris me formuló la primera de las preguntas, que respondí con firmeza, y segundos después hizo otra (los tiempos verbales, mezcla de pasado y presente... ¡cuidado!)
    *Demostraré que falté a mi juramento.
    *Sé lo que viene ahora, mi perdición, y vino con la voz de Osiris (tiempos verbales).
    *Sin pensarlo me levanto.
    *Todo acabó antes de que.

    ¡Cuidado con las tildes y los tiempos verbales!

    ¡Un saludo! ¡A seguir escribiendo!

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  3. 😳 que ?????
    Quien es el cabeza de cocodrilo?? , cual fue su pecado? Estar con alguna diosa? Amar a alguna de ellas?
    Porque lo matastes ?
    Un final nada esperado...

    Me gusto mucho felicidades !!

    En donde eataban era una piramide ?
    Buen relato egipto ...

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