lunes, 25 de julio de 2016

Poesía - La ciudad de los olvidados

Tras los muros vacíos del ocaso
los he visto llorar.
Ahogados y magullados penando sin hogar,
siendo todos testigos de nuestro espantoso mal.

Miradas fugitivas con hambre de pan
suplicándole al cielo, pidiendo piedad.
He visto papeles sin dueño volar
pisados por gente que no sabe amar,
terribles sollozos sin consolar.

Ciudad mojada, ¿por qué esa crueldad?
Los astros se esconden bajo tu espuma de gas,
y todos lo verán:

Las pupilas palpitantes perecerán,
las hojas filosas en punta caerán,
testigos, dolientes suspiros delgados
tendiendo la mano serán masacrados.

De la tierra enferma saldrán sufrimientos
y los hombres menguados aullarán sus delirios.
Mas esos ahogados que en pena murieron
serán salpicados de ungüento ligero.

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