miércoles, 16 de marzo de 2016

Relato - La fábrica abandonada

Todo estaba en silencio, ni siquiera el viento se atrevía a quebrar la quietud del ambiente. Allí estaba, frente a ellos, abandonada, presa de los estragos del tiempo. La vieja fábrica, el lugar que se hizo tan famoso gracias a aquel rumor. Desde hacía unos meses se contaba que algo se aparecía allí, una criatura que vivía en los restos de la que fue una vez el centro de la metalurgia de la ciudad.
Los rumores no decían que era la criatura, ninguno de los valientes que se atrevió a ir a la fábrica la había visto pero nadie dudaba de su existencia. Algunos decían que era un animal extraviado, otros contaban que algún gracioso había inventado el rumor para reírse a costa de los demás, y unos pocos, los más fantasiosos, decían que era un demonio escapado del infierno que decidió hacer de esa fábrica su escondrijo.
Aquella noche un grupo de chicos, cuatro jóvenes curiosos, quisieron descubrir la verdad. Allí estaban ahora, caminando por la calle que llevaba hasta la fábrica. La vieron mucho antes de llegar, imponente, dueña del silencio y de su propia soledad. Las puertas estaban abiertas de par en par, la oscuridad se escapaba del interior. Era como si los invitara a entrar, como si aquel viejo edificio o lo que se escondía dentro les retase a seguir adelante.
Se detuvieron a pocos pasos de la entrada. Ninguno dijo nada al principio, esperando a que otro rompiese el silencio. Finalmente el primero de ellos habló.
—Bueno, ya estamos aquí —dijo, mirando con entusiasmo el viejo edificio.
—No creo que sea buena idea, Jim —respondió otro, la oscuridad de la fábrica le asustaba.
— ¿Tienes miedo, Al? —preguntó Jim burlón—. ¿Te da miedo que lo que haya dentro te coma?
—Deja de asustarlo. Allí dentro no hay nada —contestó el tercero, quien creía que los rumores solo eran eso, rumores.
— ¿Cómo lo sabes, Tod? —preguntó Al inseguro.
—Los monstruos no existen —contestó Tod convencido—. Solo un niño cree en esas cosas, seguramente sea un animal que se haya perdido.
— ¿Vamos a entrar o no? Quiero acabar con esta tontería cuanto antes —dijo el último de ellos, que vino solamente porque no tenía nada mejor que hacer.
—Vale, vale. No te pongas así, Scott —dijo Jim en tono conciliador. Miró a sus compañeros, sabiendo que esperaban que él diera el primera paso. Siempre había sido así—. ¿Preparados?
Scott y Tod asintieron enseguida y, tras unos instantes de vacilación, Al asintió levemente. Jim sonrió complacido, entusiasmado por entrar a la fábrica y feliz porque sus amigos lo acompañasen.
Todos a una se encaminaron hacía la fábrica, cada uno con sus creencias sobre la misma pero juntos, como uno solo. La oscuridad de la fábrica los engulló, pronto su sombra los engulló en su interior.
Al principio no vieron nada, únicamente la oscuridad, envolviéndolo todo en su manto, escondiendo lo que la fábrica ocultaba. La única luz provenía de una ventana al fondo, apenas un rayo de luna iluminaba un pequeño espacio en el que no había nada. Pudieron ver pequeños detalles de la fábrica: el contorno de las viejas máquinas, las gruesas cadenas de metal colgadas del techo, algunas barras de hierro tiradas en el suelo.
No se atrevieron a alejarse de la entrada, todos se sentían más cómodos bajo el amparo de la penumbra. Jim sacó una linterna de su chaqueta.
— ¡No la enciendas! —pidió Al asustado.
—Tranquilo, Al. Sólo iluminaré un poco —le aseguró Jim.
—Hazlo de una vez —dijo Scott—. Quiero irme a casa.
Tod se limitó a cruzarse de brazos. Jim encendió la linterna y comenzó a pasarla por toda la fábrica. El tenue haz de luz envolvía la sala en un aura siniestra, especialmente las cadenas que colgaban inertes. Las antiguas máquinas lucían oxidadas, la gran mayoría había perdido la pintura verde y mostraban el viejo hierro, desgastado por el uso, olvidado por los que un día lo usaron.
Jim iluminó cada rincón con la linterna en búsqueda de la criatura del rumor. No vio nada, solo el suelo gris de la fábrica y las cosas olvidadas de su interior.
—Os lo dije —respondió Tod triunfante—. Aquí no hay nada.
—Sabía que esto sería una pérdida de tiempo —comentó Scott.
Los otros tres comenzaron a hablar entre ellos, en cambio Jim decidió hacer algo más. Echó una pierna hacia atrás y pateó una de las barras de hierro, moviéndola apenas un poco.
—No hagas eso, Jim —pidió Al en tono receloso, aún desconfiado de que la fábrica realmente estuviera vacía.
—Al, no hay nadie. Esto está vacío —explicó Tod con paciencia, en el mismo tono con el que le hablaba su padre y que, con el tiempo, el mismo había aprendido a imitar—. Déjale que pateé lo que quiera.
— ¿Por qué patear algo cuando puedo tirarlo? —Jim sonrió con malicia. Sujetaba una piedra en su mano.
—No te atreverás —dijó Scott, más para picarle que para disuadirlo.
—Allá va.
Jim lanzó la piedra con fuerza, sonriendo con entusiasmo juvenil. La piedra pronto desapareció entre las sombras, alejándose entre las tinieblas de la fábrica. No la oyeron caer.
— ¿Habéis oído caer la piedra? —preguntó Jim incómodo.
Todos negaron con la cabeza, con la misma expresión preocupada en sus caras.
— ¿Qué…?
Oyeron caer la piedra al suelo, el ruido se extendió por la plenitud de la fábrica. Poco después la piedra llego rodando hasta ellos y se detuvo en los pies de Jim, que no sabía si mirar a la piedra o al fondo de la fábrica.
— ¡Mirad! —gritó Al, señalando con un dedo tembloroso al frente.
Todos miraron en la dirección a la que apuntaba. Unos ojos brillantes aparecieron en la oscuridad, dos ojos amarillos que los observaban. Su aparición fue secundada por un gruñido profundo, salvaje, y con toda seguridad, peligroso. Escucharon un paso pesado, el ruido que hizo una de sus enormes patas al moverse.
Ninguno de ellos lo pensó dos veces, echaron a correr como alma que lleva al diablo. En apenas unos segundos, los cuatro chicos huyeron de la fábrica, gritando como locos y corriendo como nunca en su vida. Ya no les importaba el rumor ni lo que fuera aquella cosa, solo querían correr lejos y esconderse en la seguridad de sus casas.
La fábrica quedó en silencio de nuevo. La criatura no los siguió, solo se quedó allí, mirando el camino por donde se habían ido.
—Has sido demasiado blando con ellos —dijo una voz desde la parte opuesta de la fábrica.
Un hombre emergió a su derecha, sonreía con una expresión socarrona en su rostro. Vestía con cazadora y vaqueros, ropa oscura que hacía juego con su barba negra, recortada pero no demasiado corta. Sus ojos eran de un verde oscuro, de una tonalidad entre beige y oscuro. Había un brillo salvaje en su mirada, atenuado pero seguía ahí, en el fondo de sus ojos.
Recibió un gruñido por respuesta, un gruñido que recordaba a una réplica.
—Estoy harto de que vengan aquí, cada pocas noches viene alguien queriendo descubrirnos—replicó el hombre, mirando el rincón en sombras—. Si hubiera sido yo les habría dado el susto de su vida.
—Y entonces tendríamos aquí a media ciudad a la noche siguiente—contestó una voz grave desde las sombras.
Lo que surgió de las sombras no tenía aspecto de bestia o animal, todo lo contrario. Era un hombre completamente desnudo, pero no mostraba signos de sentirse avergonzado. Para él la desnudez no era un tabú, no tenía ningún problema con ello. Tenía el pelo corto y, al igual que sus ojos, tenía la tonalidad de la tierra. Estaba serio, una muestra de descontento ante la opinión de su compañero.
El primero dejo de sonreír, no le gustaba tener que obedecerle pero no tenía otro remedio. Así eran las cosas.
—Será mejor que nos vayamos ya —dijo el de la camiseta, en un tono que no admitía una negativa.
—Claro, “jefe” —respondió el otro, en un tono más de molestia que de conformidad, marcando la última palabra con un tono irónico.
No había más que decir. Se internaron juntos en las sombras. Pocos minutos después, dos animales salieron de la fábrica rápidos como el viento. La luna les seguía en su camino, iluminando su pelaje desde el cielo. Después de todo ellos eran suyos, los hacía cambiar al principio y siempre estarían ligados a ella. Le cantaban en las noches en las que se mostraba llena y gloriosa, corriendo libres bajo su amparo. Ella les recordaba su origen, despertaba su verdadera naturaleza, la cual se encontraba dormida en el fondo de su alma, eclipsada por su humanidad.

8 comentarios:

  1. Tras una dosis de chupasangre, tocaba licantropía jaja Aunque las criaturas no son el centro de la historia, sino el miedo que infunden en las personas normales.

    El relato se me ha hecho aún más corto que el anterior, no sé si porque es más corto efectivamente, o porque hay más personajes jaja

    El «jefe» me ha gustado mucho, es el típico personaje que me atrae, aunque bueno, entiendo que el de la camiseta es el de la cazadora con barba negra, porque el otro es un lobo y el tercero está desnudo, ¿no?

    Conociéndome se me ha hecho corta la descripción del vínculo entre la luna y los lobos, yo habría dramatizado más jaja

    En cuanto a los chicos, ¿serán conocidos de Mel? ¿Irán al mismo instituto?

    ResponderEliminar
  2. En verdad el centro de la historia es la fábrica. A medida que lees vas descubriendo como es la fábrica, pequeños detalles que la conforman pero nunca en su totalidad. Conforme lo he escrito sabes muy poco de la fábrica, no sabes lo que hay en el fondo, apenas se ven pequeñas partes.

    Eso es buena señal, si se hace más corto es que la lectura es amena y me gusta mucho saber eso :)

    La figura del "jefe" es simplemente para marcar su importancia, no me pare mucho en las descripciones. Con esos dos personajes solo quería marcar que uno mandaba y el otro obedecía, aunque este último no lo hace porque quiera. Quizás lo hice un poco confuso, de ahí que pensarás que había 3 personajes en lugar de 2.

    Esa era la pequeña pista del relato, aunque siendo hombres lobo no hacía falta pista jaja La relación entre la luna y los licántropos siempre ha sido muy clara, por eso quería hacer una referencia breve a la misma.

    Los chicos no tienen nada que ver con Mel. Esta serie es distinta a la del asesino, es de relatos independientes. Lo que si es cierto es que hay relación entre cada uno de los relatos :)

    ResponderEliminar
  3. Hello Jasp!! Te lo digo a ti porque te conozco ^^ pero esto va para todo el blog! Os he nominado al Versatile Blogger Award ^^ Para saber de qué trata, pinchad aquí!
    http://danzadelfuegooscuro.blogspot.com/2016/03/the-versatile-blogger-award.html

    Un abrazo!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola, Leila! Muchas gracias por nominarnos, ahora mismo nos ponemos con la entrada!! Un abrazo!

      Eliminar
  4. ¡Anda, licántropos! Aunque se me hizo cortito el relato, me gustó mucho. La verdad es que esperaba un final no precisamente feliz para los cuatro chicos jaja (sí, pensé en algo más gore como el relato anterior). Vi este relato como más cerca de lo infantil e ingenuo, pero no por ello peor :D
    El hombre nudista me hizo gracia porque cuando pasa de lobo a humano pues está desnudo, obviamente. Normalmente eso no es algo que se vea en muchos libros o películas, en las que directamente pasan a humanos ya vestidos mágicamente jajaja.
    El último párrafo simplemente me encantó :)
    Por cierto, en tu contestación al comentario de arriba dices "
    ...Esta serie es distinta a la del asesino, es de relatos independientes. Lo que si es cierto es que hay relación entre cada uno de los relatos :)" ... entonces, si son relatos independientes, ¿dónde está esa relación?

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Si hago un relato de una vampira y no hubiera echo uno de licántropos me hubiera sentido hasta mal xD La verdad es que en el primer relato puso alto el listón gore, pero no, a los cuatro chavales no les ha pasado nada :D

      Los pequeños detalles son los que gustan y como bien has dicho es algo que en el cine y la literatura se censura, pero si por algo se caracteriza esta serie es por ser leal dentro de lo posible a la criatura representada en cada relato ^^

      ¡Me alegro mucho de que te gustase el relato, tu apoyo significa mucho jeje! La relación ya la sabes, es cuestión de pensar un poquito :)

      Eliminar
  5. Saludos de nuevo, Jasp.

    Siento decirte esto y además siendo una persona tan fiel a tus relatos pero por una vez estaba aburrido leyendo… No me enganchó la historia, apenas sucede nada y la descripción que ofreces no capta mi atención. Además la expresión a veces tampoco me convence, en ocasiones es confusa. El final tampoco es que sea demasiado llamativo pero si me apuras es lo mejor de la historia.

    Yo tan sólo soy un crítico que manifiesta sus opiniones. No quiero que mis críticas te afecten, el mundo literario es demasiado subjetivo, amigo.

    Muchísimo ánimo igualmente, ¡el resto de tus relatos hasta ahora me han tenido bastante entretenido!

    ResponderEliminar
  6. Como cuando se borra tu comentario.....😕
    Wooow hasta yo corro , aunque si me hubiera gustado que los asustaran mas 😨😈

    Buen cap. No soy fan de los vampiros pero me gusta tu historia , se que tal vez tu cap. Se aferro mas ala fabrica , pero por momentos me imaginaba mas una cueba (no preguntes porque) pero me ah gustado ese suspenso que ponias al no saber lo que pasaria , que verian los 4 chavos, y que reacciones tendrian ... y que cada uno de ellos fuera con su idealismo....👏👏 creo que el felicidades ya lo sabes , eres vuen escritor
    ........

    ResponderEliminar