lunes, 8 de febrero de 2016

Relato - Justicia

Había llegado el momento. Mi venganza estaba cada vez más cerca pero las cosas no podían haber ido peor. No quería que Annia se viera involucrada. Esa era la única parte del plan que salió mal pero iba a asegurarme de que saliera ilesa, así fuera lo último que hiciera con vida.
La mansión estaba en apariencia vacía. Sin duda Sergey sabía bien como preparar un escenario: luces apagadas, ni un solo guardia, las puertas abiertas. Era su forma de invitarme, de decirme que me estaba esperando y no necesitaba la ayuda de nadie para enfrentarme. Si tanto deseaba morir no iba a ser yo el que se lo negara. Después de todo, ahora tenía otro motivo para verle muerto.
El interior no había cambiado nada, era la misma mansión donde tantas veces estuve cuando era un niño; al menos en apariencia. Antes todo desprendía una sensación de calidez, de confort,  de calma; en cambio ahora el interior estaba frío y no me refiero a que el aire nocturno hubiese penetrado en la mansión. Era esa clase de frío que acompaña a la soledad, que se lleva consigo todo matiz de alegría y deja una sensación de vacío, de perdida.
No me fue difícil averiguar a donde tenía que ir. La luz de la segunda planta fue señal suficiente. Subí por la escalera, antiguamente adornada con una alfombra roja, ahora solo había fríos escalones de mármol bajo mis pies. Los cuadros de la familia Kéldysh seguían en su sitio, todos menos uno. No veía el cuadro del difunto Dmitry Kéldysh. Conociendo a Sergey lo tendría a buen recaudo, en un lugar donde nadie más que él pudiese verlo.
Tenía buenos recuerdos de su padre. Era un hombre recto y respetuoso, disfrutaba de los lujos pero nunca dejó que su poder se le subiera a la cabeza. Mi padre era casi como un hermano para él y así debería haber sido con Sergey, o al menos eso era lo que querían nuestros padres. “El pasado no puede cambiarse” solía decir Dmitry, una gran verdad que cumplió hasta que un accidente acabó con su vida. Precisamente fue su muerte lo que empezó todo esto, aunque aún no sabía cómo ni porqué.
El corredor estaba a oscuras, solo la luz del fondo me indicaba que había algo al final. Tenía que darme prisa. Había llegado a la hora acordada pero no sabía cómo reaccionaría Sergey, el perder a su padre fue un golpe del que nunca se recuperó. Algo en él se apagó cuando se quedó solo, una parte de sí mismo que murió con su padre, una herida tan profunda que ni siquiera la riqueza de su familia pudo aliviar.
Sabía lo que me encontraría cuando llegase al final, mentiría si dijese que estaba preparado para lo que vi. El gran salón de baile se extendía ante mí, igual a como lo recordaba. Había estado muchas veces allí con mis padres, más de las que pudiese recordar. El recuerdo de ellos bailando y sonriendo felices fue como una puñalada en el corazón.
Sergey era un sádico, el muy cabrón sabía muy bien cómo hacerme daño. Escogió el salón de baile adrede, para que mis buenos recuerdos se convirtiesen en dolor al pensar en mis padres.
«Retorcido hijo de perra» pensé con odio
La habitación era enorme, tan grande para albergar a cientos de personas sin ningún problema. Había más entradas a parte de la que yo use, dos a la derecha para el servicio y una más al frente. Todos los pasillos estaban en completa oscuridad. Una gran lámpara de araña aportaba suficiente luz para iluminar toda la sala.
El salón estaba vació, no había ningún rastro de Sergey ni de Annia. Todo estaba demasiado silencioso, eso no era buena señal. No podía verle pero sabía que estaba aquí, observándome, esperando para dar el siguiente paso.
Avancé hasta el centro del salón. No tenía ningún miedo.
—Sergey —mi voz hizo eco en el salón, extendiéndose por todos los rincones—. Sal de donde quiera que estés, bastardo.
—No hay porque ponerse desagradable, John.
La figura de Sergey no tardó en aparecer por el pasillo del frente. Era la viva imagen de su padre con un aire de arrogancia y fría calma, sus movimientos reflejaban la seguridad de alguien que sabe que las cosas se harán como él desea. Sus ojos eran de un azul apagado, más semejante al hielo que al agua, y su pelo era de un rubio plateado, peinado con absoluta perfección hacia atrás.
Sonreía, tranquilo pero calculador. Siempre odié esa sonrisa y ahora tenía más motivos para hacerlo. Después de todo era el responsable del asesinato de mis padres.
— ¿Dónde está Annia?
— ¿Por qué tanta prisa? —soltó una ligera risa. Me entraron ganas de estrangularle—. No te preocupes, John. Annia está bien, de hecho ella misma puede responderte a eso —volteó la cabeza hacia el pasillo oscuro—. Querida, sal a saludar. Nuestra visita está deseando verte.
Nuevos pasos resonaron por el pasillo, la silueta de Annia avanzaba con lentitud hacia la luz. Me quedé sin aliento cuando la vi, estaba preciosa. Lucía un vestido azul cielo, le quedaba tan bien como si lo hubiesen hecho a medida, lo que era muy probable. Llevaba el pelo suelto, un adorno en forma de flor resaltaba el verde de sus ojos. Avanzaba despacio, con vacilación y pesar. Ni siquiera era capaz de mirarme a la cara, sus ojos miraban más allá del pasillo por donde había entrado.
Se paró junto a Sergey, a su lado pero sin tocarle. Sergey sonrío complacido y tomó su mano con gesto posesivo.
—John, estoy seguro de que Annia aún no te ha dicho nada. Mejor así, quería ser yo quien te diera la feliz noticia —llevó la mano de Annia hasta su boca y la besó. Annia tembló ligeramente y desvió la mirada—. Te presento a mi futura esposa.
Me quedé clavado en el sitio, incapaz de creerlo. Ahora entendía porque Annia no era capaz de mirarme a los ojos, el motivo por el que Sergey lucia sus mejores galas, las razones por las que Annia no podía reunirse conmigo en público. Una alianza adornaba su dedo, Sergey le había besado la mano para que pudiera verla. La realidad me golpeo con la fuerza de una maza.
La mujer que amaba estaba prometida con mi enemigo. ¿Por qué me había hecho esto? Ella lo sabía todo: sabía que Sergey mató a mis padres, sabía que no era el hombre que fingía ser; sabía toda la verdad y aun así…
— ¿Qué significa esto, Annia? —miraba fijamente a Annia. Ella tenía la cabeza gacha.
—Sorprendido, ¿verdad? —volvió a hablar Sergey, radiante de satisfacción—. Queríamos tu bendición, sería un gesto de buena voluntad después de haber estado tanto tiempo con mi prometida.
—John, esto no es… —comenzó a decir Annia, pero Sergey la silenció de una bofetada.
—Silencio, Annia —en su voz no había ni rastro de amor. Solo una exigencia, fría como él mismo.
No sabía que estaba pasando, pero no iba a permitir que la tratase así.
—Vuelve a hacerle daño y te juro que…
—Tus amenazas no valen nada, John —se separó de Annia con expresión seria, ahora toda su atención estaba puesta en mi—. Vayamos directos al grano. Ambos sabemos porque estás aquí.
—Nada me haría más feliz en este momento que matarte, maldito desgraciado —lamentaba no llevar un arma encima, había olvidado el cuchillo en aquel garito apestoso. Tampoco es que lo necesitara, me bastaba con las manos—, pero la seguridad de Annia es más importante para mí. Ella no tiene nada que ver en esto, suéltala.
Sergey soltó una risotada aguda. Sabía muy bien lo que estaba pensado. Creía que Annia era suya, el muy desgraciado pensaba que Annia le pertenecía. Ella no era ningún objeto que pudiera lucir, no era una muñeca que de la que pudiese fardar, no era ningún trofeo que hubiese ganado. La estaba utilizando para vengarse de mí, hacerle daño era la forma más fácil de enfurecerme y Sergey disfrutaría cada segundo de mi ira.
—Nuestra querida Annia tiene mucho que ver en esto —pasó su mano por su rostro en una caricia burlona—. Siempre he sabido de vuestros pequeños encuentros, aunque vosotros no lo supierais. Tengo en mis manos a tu única debilidad, harías cualquier cosa por salvarla. La mujer que quieres está en manos de tu enemigo y tú no puedes hacer nada. Que irónico, ¿verdad?
—Esto es entre tú y yo, miserable —respondí lleno de ira, pero a ese juego retorcido podíamos jugar los dos. Yo también sabía cómo herirle—. No eres más que un cobarde, Sergey. Todo lo contrario a tu padre, un hombre de honor y palabra hasta en la muerte.
Sergey contrajo el rostro en una mueca, sonreí al ver que mis palabras hacían mella en él. Ahora sus ojos reflejaban odio, justo lo que quería. Me sería más fácil matarlo si se dejaba llevar por la rabia.
—No tienes ni idea de lo que hablas —se separó de Annia y avanzó hasta quedar a unos pocos pasos de mí—. Te atreves a hablar de mi padre cuando fue el tuyo quien lo traicionó, todo es culpa vuestra. Los Briers sois todos unos traidores.
—Mucho cuidado con lo que dices de mi familia —le amenacé, tuve que apretar los puños para no golpearle en ese instante—. Tu padre era como un hermano para el mío, jamás le traicionaría. Fuiste tú quien traicionó a mi familia, asesino.
— ¿De verdad te crees eso? —Sergey estaba colérico, disfrutaba verlo así-. No sabes nada. Respóndeme algo, John. ¿Por qué tu padre nunca vino a visitarnos después del accidente? Conoces la respuesta tan bien como yo.
Esa pregunta me pilló por sorpresa, pero era verdad. Después de la muerte de Dmitry, cortamos toda relación con los Kéldysh. Mi padre nunca nos explicó el porqué, pero recordaba que nos mudamos a los pocos días de su funeral. Dejamos la ciudad y nos fuimos lejos, pero nunca supimos el motivo. Nunca volví a saber nada de Sergey hasta que…
Abrí los ojos de par en par al comprenderlo.
«No puede ser…»
Sergey sonrío con crueldad, disfrutando de mi incertidumbre y de que él llevará razón.
— ¿Lo ves ahora, John? Tu padre acabó con el mío y yo hice lo mismo con tu familia. Hice justicia esa noche y como se suele decir la venganza es un plato que se sirve frío.
— ¿Cómo lo supiste? —Necesitaba saberlo, por mucho que odiara conocer la verdad sobre mi padre de su boca—. ¿Cómo nos encontraste?
—No fue nada fácil —respondió Sergey complacido, sonrío más aún—. Os escondisteis muy bien. Tu padre era un cabrón muy listo, incluso abandonó su trabajo para trabajar en algo más modesto; pero al final os encontré —me miró con fría resolución—. Llevó mucho tiempo esperando este momento, John. El momento en que pueda acabar contigo, solo tú impides que mi venganza esté completa.
Sergey metió la mano en su chaqueta. Retrocedí por instinto. Para mi sorpresa sacó dos pistolas, exactamente iguales a las que uso en el asesinato de mi familia; incluso podrían ser las mismas. Verlas me enfureció aún más.
—Cabrón –escupí furioso.
—Veo que las recuerdas —comentó Sergey sin dejar de sonreír—. Te concederé una oportunidad, John. Batámonos en duelo, una lucha justa en igualdad de condiciones. Cómo bien has dicho mi padre fue un hombre honorable y no pienso ensuciar su memoria. Él querría que esto acabara así.
Me lanzó una de las pistolas. La atrapé al vuelo. Era más ligera de lo que esperaba, sería fácil apuntar con ella. Sujeté la pistola con firmeza y lo miré.
Sergey avanzó hacía mí y yo hice exactamente lo mismo.
— ¡No lo hagas, John! —oí la voz angustiada de Annia, su rostro era una máscara de temor. Su mirada estaba clavada en Sergey—. ¡Me dijiste que no le harías daño!
—Fuiste una estúpida al creerme –le dijo Sergey sin girarse—. Tu vida no vale más que mi venganza. Además, ¿por qué renunciar a una cosa cuando puedo tener las dos?
«Así que de eso se trataba» pensé aliviado al comprobar que Annia no me había traicionado. Había sido una víctima más de Sergey.
—Esto acabara pronto, Annia —la miré tranquilo, verla me daba fuerzas. Miré a Sergey, le dedique todo el odio que pude con mi mirada—. ¿Listo?
No me respondió. Me dio la espalda y yo lo imité. Ahora estábamos espalda contra espalda.
— ¿Últimas palabras? —Preguntó Sergey en tono frío.
—Empecemos de una vez —respondí en el mismo tono.
Nos quedamos así unos instantes, esperando que el otro hiciera su movimiento. Entonces dimos el primer paso. Sabía que jugaría sucio, siempre había sido así. Sergey no respetaba las reglas, para él solo eran algo conveniente que podían romperse para ganar.
Di otro paso más, luego el siguiente. Oía los pasos de Sergey, lentos pero seguros. Esperé a que diera el siguiente paso.
«Ahora»
Me giré con rapidez y apunté con la pistola la frente. Sergey ya estaba apuntándome, una sonrisa fría ensombrecía su expresión.
Reaccioné antes de que apretase el gatillo. Me tiré al suelo y giré hacia un lado, oí el sonido de la bala al impactar donde había estado antes. No perdí el tiempo en incorporarme, disparé desde donde estaba.
Sergey gritó cuando le impactó la bala, sonreí cuando vi que le alcancé en el pecho. Cayó de espaldas, no volvió a moverse. Estaba muerto.
«Lo conseguí» pensé aliviado, sentí que me quitaba un gran peso de encima. «Ahora mi familia puede descansar en paz»
— ¡John! –gritó Annia corriendo hacia mí.
Me incorporé y tiré la pistola al suelo. Annia se lanzó a mis brazos, tan fuerte que casi me tira. Me fundí con ella en un cálido abrazo.
—Todo ha terminado, Annia —le dije mientras la acariciaba, tratando de calmarla y disfrutando de su contacto—. Lo siento mucho, no quería que pasase esto.
—Dios, John. Estaba tan asustada —respondió ella temblando, su cabeza estaba oculta en mi pecho—. Si te hubiera pasado algo no me lo habría perdonado nunca.
—Ya pasó. Estoy bien —la tranquilice. La abracé hasta que dejo de temblar, sentí que yo me relajaba con ella. Hasta ese momento no me di cuenta de lo tenso que estaba.
Me costó un poco separarme de ella. Me acerque al cuerpo de Sergey, tenía que asegurarme de que verdad estaba muerto.
— ¿Qué estás haciendo? —Preguntó mirándome a mí, no se atrevía a mirar el cuerpo.
—Solo quiero asegurarme de que está muerto —le dije para tranquilizarla.
Me agache junto al cadáver de Sergey. La sangre seguía brotando de la herida del pecho, pero eso no significaba nada. Le tomé la mano para ver si tenía pulso. No notaba nada. Entonces noté un movimiento, la mano que sujetaba la pistola se había movido.
« ¡Maldición!»
No pude apartarme de él a tiempo. De repente Sergey abrió los ojos y disparó con una sonrisa torcida. La bala me alcanzó en el pecho, ahogué un grito.
— ¡John!
Caí al suelo agarrándome la herida. Mi visión se nublaba, todo empezaba a oscurecerse. Sergey seguía tirado en el suelo.
—Nos vemos en el infierno —dijo Sergey con voz débil. Su cabeza cayó al suelo, oí su último respiro antes de morir.
Notaba como me abandonaban las fuerzas, cada vez estaba más débil. Sergey me había engañado, de alguna forma aguantó con vida hasta ese momento. Sabía que me acercaría a él para comprobar su muerte, ese había sido mi error. Mi visión se oscurecía por momentos.
Oí a alguien tirarse al suelo junto a mí. Noté que alguien me cogía entre sus brazos. Vi el rostro de Annia entre la cada vez más creciente oscuridad.
— ¡Por favor no! —Rogaba ella entre sollozos—. ¡John, quédate conmigo!
«No puedo dejarla sola»
Intente moverme pero mi cuerpo no me obedeció. Me sentía cada vez más ligero, mis músculos se relajaban a cada segundo que pasaba. Apenas podía ver a Annia, su bello rostro estaba descompuesto por la tristeza. Las lágrimas brotaban de sus ojos.
«Annia…»
Fue lo último que pensé antes de que mi mundo se llenara de oscuridad.

13 comentarios:

  1. Una vez más, he estado mantenido en vilo hasta la última palabra. Este blog cada vez da más de sí, y cada nuevo relato es siempre más profundo y profesional que el anterior.
    Todos estamos deseosos por saber qué pasará con nuestro John y con su trama.
    Espero que podamos ser deleitados con una nueva parte de la historia.
    Un cordial saludo, Igene.

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    1. Me alegro mucho de que te haya gustado, es un placer para mi leer eso. No tendrás que esperar mucho para la siguiente parte, mañana mismo publicaremos el final.
      Un cordial saludo

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  2. Cuando Sergey dice "no sabes nada" pensé en Juego de tronos con "No sabes nada, John Nieve" jaja

    Duelo a muerte, chica en apuros, casa lujosa... me he imaginado a unos gentlemen en plan cowboys en un pasillo de alfombra roja jaja

    Aunque no lo haya dicho claramente, al parecer Sergey tiene la idea de que el padre de John mató a su padre. ¿Será cierto?

    Al ser una serie de relatos cortos, me quedo con la sensación de que todo pasa rápido y no da tiempo a profundizar en los "villanos", pero es lo que hay al ser tan corto :)

    ¿John acabará muerto? Pinta que sí, no hay nadie para salvarle, únicamente una chica llorando contra su pecho, y dudo que se haga algo.

    Por cierto, no lo comenté en la anterior entrada, pero no sabía que la época fuera ahora. No sé por qué me imaginé el Londres victoriano, pero en cuanto dijiste móvil quedó claro que no xd

    Esto huele a un final cerca, y la verdad una pena. Reitero que se me ha hecho corto, pero lo digo para bien :)

    ¿Qué pasará con el final? ¡Misterio!

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    1. No sé como me las apañó que de vez en cuando acabo haciendo referencia a otros libros jaja

      No lo había pensado, lo cierto es que un poco de similitud si que tiene. Quien sabe, quien sabe... Esa es la idea, están escritos de manera que solo te centres en la acción, en lo que se cuenta y nada más.

      Otro detalle con el que jugue, en ningún momento di detalles de donde sucedían los hechos, ni en que época. Un detalle más que dejo a la imaginación del lector.

      Los finales siempre son una pena, es lo que pasa cuando disfrutas leyendo algo que te gusta. Se agradece tu sincera opinión :)

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  3. ¡Buen relato Jasp! Como han dicho en el comentario de arriba, yo también me he imaginado una especie de duelo de mafiosos en una casa lujosa jajaja. Quizá haya sido un tópico que Sergey no hubiese muerto y le diese tiempo a dispararle a John, pero el relato tiene un final muy interesante, pues es un poco desconcertante que el protagonista pueda morir sin más.
    (Por cierto, no me quedó muy claro si Annia lo traicionó o no realmente)
    Y... ¡sigue así!

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    1. ¡Muchísimas gracias, Patricia! Me alegro de que te haya gustado, no te imaginas cuanto jeje. La verdad es que me costó pensar en como acabar el duelo y si, tal vez fuera un poco estereotipo que Sergey no palmase al primer balazo, pero estoy muy orgulloso del final.

      Annia no lo traicionó, digamos que fue la marioneta en las manos de Sergey y que actúo acorde a sus planes sin saberlo.
      Espero que te guste la última parte :)

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  4. Tremendo clímax, el ritmo de los acontecimientos se ha hecho vertiginoso (como no debía ser de otra forma jeje).

    "Justicia" es giro tras giro, y eso me encanta porque el lector no sabe a qué agarrarse. Primero creemos que Annia ha traicionado a John, luego nos damos cuenta de que también Sergey se mueve por venganza hacia la propia familia Briers... Y de su último as en la manga antes de morir ya ni hablamos. Es apoteósico todo lo que pasa en este penúltimo relato.

    Otro detalle que me ha gustado bastante es el comienzo "in media res": directo a la acción desde que empieza el relato y John entra en la mansión. Eso hace que el lector quiera devorar los párrafos, ver la narración del duelo antes incluso de llegar al momento.

    Estos vuelcos argumentales no dejan de ser clichés del género, pero cuando están bien insertados y el mundo de ficción es lo suficientemente rico, brillan. Sigo pensando que podrían lucirte aún más los relatos, pero en general sí que enganchan y eso habla bien de tu capacidad para imaginar y plasmar.

    En cuanto saque otro rato leo el último, que con este final te quedas en ascuas =)

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    1. Lo cierto es que sí, demasiadas cosas pasan en este relato como para contarlas pausadamente (el ritmo tenía que acelerarse si o si jaja).

      Me costó lo suyo que el relato quedase tan épico, tuve que hacer parón entre un día y otro para poner en orden mis ideas y que este fuese el resultado final. Había más de una venganza en esta historia y no ha sido hasta casi el final que se descubre todo, entre eso y todos los giros del relato "Justicia" tenía que dejar buen sabor de boca jaja.

      Esa era la idea, teniendo en cuenta lo que sucede en el relato tenía que hacerlo así. En los otros seguí la misma estructura, en este quería ir directo a la acción (digamos que seguí un poco la misma estructura, pero fui más al meollo del asunto).

      Se que aún tengo mucho que aprender y que queda camino por recorrer, pero mientras pueda disfrutar escribiendo y vea que a la gente le gusta lo que escribo, seguiré recorriendo este camino con muchas ganas y ilusión. Eso si, te adelanto que esta serie es el esqueleto de un proyecto mayor, ya queda menos para que vea la luz.

      Me alegro de que tengas el hype por las nubes, espero que disfrutes de la última parte :)

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  5. La historia avanza a pasos agigantados, y con cada zancada subimos el nivel de intriga, acción y trama. Entonces, ¿Annia no lo traicionó, no? Los giros argumentales me han tenido en ascuas todo el relato.

    Con ganas de devorar la última parte.

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    1. Exactamente, cada relato añade algo nuevo y potencia lo visto en los relatos anteriores, así fue como concebí la serie :) En absoluto, la pobre Annia solo fue una víctima de los planes de Sergey. Así me gusta, que leas con ganas cada relato jeje.

      Disfruta de la ultima parte, confío en que no te decepcionará.

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  6. ¡A mí no me pueden dejar esto así! Vamos a ver el desenlace... ¡Al fin se frustran los planes de nuestro vengativo protagonista!

    A todo esto, no puedo evitarlo... pero prácticamente todos los personajes los asocio con la apariencia de los de este anime:

    https://myanimelist.cdn-dena.com/images/anime/3/14547.jpg

    ¡Un saludo!

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    1. ¡Lo siento, pero dejar esa intriga era mi intención y me alegro mucho de haberlo hecho! No cantes victoria tan deprisa, espera a leer el último relato.

      Ya me lo han comentado, de hecho eres la segunda persona que me dice que le recuerda a un anime (lo que no me esperaba es que fuera un anime distinto, yo no me he plagiado de nadie para que conste xD).

      ¡Un saludo, disfruta de la última parte!

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  7. Queee.............?
    Dime que no se murio john?., me dejastes con esa intriga muy bueb capitulo me gusto mucho me atrapas desde el principio hasta el final , cada palabra , conocimos ese lado de john tambien tiene corazon minimo ya se la razon por la que murieron los papas de el , TRAICION ...

    Me dejastes con ganas de mas.....

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