viernes, 25 de diciembre de 2015

Relato - Castigo

Era una noche fría, oscura. La lluvia caía inmisericorde. Los truenos iluminaban mi camino fugazmente, arrancando sombras al callejón. Esta era la tercera noche de mi venganza. Caminé por los callejones hacia mi destino, no quería hacerla esperar.
Apenas habían pasado unas semanas desde que matase a Rab y, tal y como esperaba, los periódicos y las noticias se encargaron de infundir miedo a mis víctimas. En esa ocasión no hubo cambios, al menos no en la superficie. Se volvieron más cautos pero siguieron apareciendo en público, como si esas muertes no les afectasen directamente. Ya debían saber lo que les esperaba, a estas alturas tendrán miedo hasta de dormir en sus casas.
No elegí un objetivo. Su despreocupación fue su perdición, lo que hizo que la eligiera. Leyre Glotz, afamada actriz de éxito, querida y pretendida por todo hombre que cumpliera sus exigencias. Jugaba con todos y cada uno de los desdichados que se fijaban en ella: los engatusa, los enamora y, cuando consigue lo que quiere, los deja, rompiéndoles el corazón. Para algunos era una zorra usurpadora, una mujer sin corazón; en cambio para otros era la más bella, un ángel caído del cielo. Todos ellos llevaban razón, solo en parte. Su nombre en los bajos fondos era “sanguijuela”, un seudónimo que si bien no le agradaba, sí que encerraba la verdad de sus acciones. Las sanguijuelas se adhieren a los animales más grandes y les chupan la sangre hasta la última gota, eso es lo que ella hacía. Conseguía cualquier información de sus amantes y la vendía al mejor postor; no sin antes quedarse toda su riqueza para ella y provocar un “accidente”.
Fue tan sencillo acercarme a ella. Fingí ser un caballero con todas las cualidades que ella desea: adinerado, apuesto y ante todo, ingenuo. Hice bien mi papel de niño rico sin cerebro, tan bien que hasta yo mismo me repugnaba. La invité a cenar a un restaurante, el más caro de la ciudad; después la saqué a bailar. Esa parte fue especialmente divertida. Ver las expresiones de todos esos idiotas víctimas de su embrujo casi me hizo reír, casi; en verdad les estaba haciendo un favor, solo que ellos no lo sabían. Finalmente la llevé en el coche a su suite durante los próximos días, recuerdo su expresión de silenciosa sospecha y su indignación. No tuvo mucho tiempo para protestar, me abalancé sobre ella con brusquedad. El forcejeo fue rápido, antes de unos minutos ya la tenía sometida y dormida. Usé suficiente somnífero para provocarle dolor de cabeza cuando despertase.
Por supuesto yo no pagué nada, aquella operación fue cortesía del difundo Douglas. Después de todo, él la contrató primero. Si me paro a pensarlo, quizás lamente lo que estoy a punto de hacer; por eso será mejor que lo haga cuanto antes.
Llegué a la fábrica sin dificultades. Hacía años que estaba abandonada, tuve cuidado de no dejar indicios de mi presencia allí. Desde el exterior no se podía ver nada, las ventanas estaban cubiertas y las puertas firmemente cerradas. Solo había una entrada y solo yo la conocía, nadie se había molestado en buscar la puerta trasera.
Entré en la fábrica y encendí las luces. Los preparativos resaltaban en la fábrica vacía. Allí estaba ella, encadenada a una cadena sujeta al monta cargas, lo bastante cerca del suelo para poner los pies pero no lo suficiente para tocar el suelo. Justo detrás de ella había un objeto de grandes proporciones, cubierto por una lona oscura; lo mejor es que ella no lo sabía.
Llevaba allí dos días, sin comida ni agua, suspendida en el aire, sin poder descansar. A estas alturas me diría todo lo que quisiera. Una mujer acostumbrada a los lujos y atenciones como ella, que nunca había conocido el hambre ni la pobreza, que ha recibido atenciones y todo cuando desease; debía estar al borde del colapso.
Reconozco que fue difícil resistirme, incluso en ese estado de dejadez seguía siendo hermosa. El vestido rojo resaltaba su figura, se ajustaba perfectamente a ella, como si de una segunda piel se tratase; su pelo le tapaba la mitad de la cara, proporcionándole un aspecto aún más desvalido. Su ojo, de un verde esmeralda, estaba fijo en mí. Sentí que me llamaba, que susurraba mi nombre sin palabras.
«Céntrate, no caigas en su juego» me recriminé a mí mismo.
Casi caigo en su trampa. Leyre es hermosa y ella lo sabe, conoce muy bien su encanto y sabe usarlo como arma. Ahora lo veía claro, no es una mujer a la que se tenga que defender. En su juego ella es la depredadora y los hombres su presa, sin duda les haría un favor quitándola de en medio.
Leyre me miraba fijamente. Intentaba hacerme vacilar con esa mirada indefensa, pero era una mentira. De nada le servía ser hermosa sino era una buena actriz y ella era ambas cosas.
—No eres como el resto de hombres que he conocido —respondió en tono mordaz. Su mirada ya no mostraba debilidad—, aunque eso ya lo sabía. ¿Qué quieres de mí?
—Sé muy bien quién eres y a que te dedicas —lo dije tremendamente serio. Si era tan astuta como pensaba, entonces captaría la amenaza—. Iré directamente al grano. Sé que hiciste negocios con un hombre llamado Douglas Ratzfail y le vendiste información sobre cierta persona. ¿Qué le dijiste?
No mostró el menor rastro de sorpresa, ni siquiera la más leve vacilación. A pesar de eso su mirada la delató, un breve pestañeo, tan rápido que casi ni lo vi; pero era prueba suficiente de que sabía exactamente lo que quería oír.
—He hecho muchos negocios con el señor Ratzfail —respondió evasiva, me miró con una mirada de soslayo—, además una mujer no revela sus secretos. Si piensas que…
Mientras hablaba, avancé rápidamente hasta ella. La agarré del cuello antes de que terminase la frase, apretando con la suficiente fuerza para estrangularla. Mi cara estaba a escasos centímetros de la suya, tan cerca que podría besarla si quisiera. Aparte ese pensamiento de mi mente.
—Escúchame bien, sanguijuela -mi voz era fría como el hielo, como el acero, como la de un asesino—. No tengo tiempo para tus jueguecitos ni paciencia para aguantarlos. No te lo estoy pidiendo, te lo estoy ordenando y no me gusta que me desobedezcan. Responderás a lo que te pregunte y solo a eso, ¿ha quedado claro?
Asintió rápidamente, movida por el miedo y seguramente por la falta de aire. La solté y me aleje lentamente dándole la espalda, la oí toser con brusquedad detrás de mí. Cuando me di la vuelta aún seguía tosiendo, contaba con eso.
Lo primero que aprendí cuando me volví un asesino fue que el miedo es el camino más rápido y el más fácil para obtener información. Leyre temblaba como una chiquilla asustada, parecía entender la gravedad de la situación. Me miraba asustada, en ese momento lucía como una mujer desvalida y vulnerable. Si no supiera quien era me lo habría tragado, por desgracia no era así.
—Te lo preguntaré una vez más: ¿qué le dijiste a Douglas Ratzfail?
—Yo… —su voz sonó ronca, quizás me había pasado— no lo conocía, ni siquiera sabía quién era hasta que lo investigue. Me pidió su dirección, solo eso. Lo juro.
— ¿Cómo se llamaba?
—Donovan... Donovan Briers
Oír el nombre de mi padre casi me hizo perder la compostura, escucharlo de la boca de la mujer que lo vendió me ponía enfermo. Tenía que morir, la quería muerta; pero no sin escucharlo todo, hasta el último detalle.
Trataba de controlarme pero por la expresión de Leyre vi que no lo estaba consiguiendo, el miedo era cada vez más visible en su rostro.
— ¿Qué te pidió que hicieras?
—El señor Raztfail me pidió que me acercara a él, que… —hizo una pausa para mirarme, bajo la vista aterrada— lo engatusara, que hiciera que confiase en mí. Donovan Briers tenía algo que Douglas quería, no sé qué era pero estaba dispuesto a todo por conseguirlo.
Movió la cabeza para apartarse el pelo y me miró. Ahora podía ver sus dos ojos, dos esferas verdes que reflejaban el miedo a la muerte.
— ¿Qué fue lo último que supo de Donovan Briers? —mi voz era fría, encerraba una cólera tan helada como el destino que le aguardaba.
—Lo asesinaron, a él y a toda su familia. No encontraron los cuerpos —arrastraba las palabras, se notaba el esfuerzo que le costaba esa revelación. Entonces la poca calma que le quedaba se quebró, las lágrimas brotaron a raudales y emborronaron su cara—. ¡Yo no los maté, juro que no lo hice! ¡Fueron ellos!
— ¿Quiénes? —sabía muy bien la respuesta, pero quería cerciorarme.
—Douglas Ratzfail y sus compañeros —se calló. La desesperación se abrió paso por su rostro lloroso—. Rab Narsses, Yuri Pávlov y… y…
—Sergei Kéldysh —escupí el nombre como si fuera veneno en mi boca.
— ¡Sí! —respondió Leyre con alivio evidente—. ¡Ellos son los asesinos, no yo! ¡Me utilizaron, me engañaron! ¡Yo no sabía que lo matarían!
—Silencio —le tapé la boca con rudeza, no quería oír más mentiras—. Sabías exactamente lo que pasaría, no te atrevas a negarlo. Tú eres tan culpable como ellos —apreté los dientes de pura rabia, la miró con todo el odio del que fui capaz—. Donovan Briers era un buen hombre, un ciudadano modelo y un padre intachable. Lo mataron por tu culpa, ¿y tú te atreves a negarlo? ¡Mataron a mi padre porque tú les dijiste donde encontrarlo! ¡Tú lo vendiste, maldita zorra!
Leyre abrió los ojos de par en par, víctima de la más pura sorpresa y el terror más profundo. Lo sabía, sabía que no saldría viva de allí y nada de lo que dijera podría evitarlo.
Le quité la mano sin delicadeza, tenía las mejillas rojas pero no me importaba. Ya había tenido suficiente.
— ¡No, por favor! —chilló. Se revolcó frenéticamente, intentando soltarse sin éxito—. ¡No quiero morir!
—Eso debiste pensarlo antes, ahora es demasiado tarde.
No me di la vuelta, caminé con fría resolución hasta el mando y pulse el botón rojo. El gancho comenzó a ascender, arrastrando a Leyre a su muerte con el ruido de las poleas en movimiento.
Quedó suspendida en el aire, a varios metros de altura. Leyre miró aterrada lo que había debajo de ella, el enorme recipiente cubierto por una lona oscura.
— ¿Qué es eso? —preguntó aterrada.
—Tu ataúd —respondí con voz fría
Avancé hasta el objeto y lo destapé sin ceremonias, revelando el gran tanque lleno de agua. Oí el grito de Leyre al verlo pero no me importaba, ya no. Volví sobre mis pasos y me paré junto al mando del gancho. La miré por última vez, quería grabar su rostro en mi mente, la imagen de la mujer que empezó todo.
—No lo hagas… —suplicaba entre llantos.
—Saluda a Douglas en el infierno y dile que pronto, muy pronto, todos sus socios estarán allí con él.
Pulsé el botón verde. El gancho se soltó, precipitando a Leyre hacia su final. Gritó mientras pudo, un chillido tan estridente que si alguien hubiera estado cerca de la fábrica lo habría oído, pero nadie oiría su último grito.
Su cuerpo cayó pesadamente al agua, arrastrado por la cadena. Habría tenido suerte si el gancho le hubiera dado en la cabeza, habría sufrido menos. Vi como Leyre se retorcía con la boca abierta, intentado soltarse del frío agarre del hierro entorno a sus muñecas; pero era inútil. Se hundió en el fondo del tanque, el ruido del metal al caer marcó el inicio de su final.
Me quedé hasta el final. La vi retorcerse, patalear, levantarse, arrastrarse hacía mí. Aún creía que la salvaría, que en el último momento rompería el cristal, que sería su salvador. Su sufrimiento fue corto pero intenso, sus últimos minutos los sufrió en el fondo de un tanque de agua helada. Su última mirada fue para mí, una mirada de súplica, una mirada de sufrimiento, una mirada arrepentida. Finalmente dejó de moverse.
Podría haberla salvado, podría haber roto el tanque y perdonarla; pero no lo hice. Incluso muerta seguía siendo hermosa, parecía una sirena con un vestido rojo como la sangre. Su pelo flotaba en el agua, ondeaba aunque la vida ya hubiera abandonado a su dueña.
Sé que mi padre no habría aprobado lo que hice esa noche. Me educó para ser un caballero, para respetar a las mujeres, para ser una persona que respetará la ley. ¿Qué pensaría mi padre de mí si me viese ahora? Desde que él murió, había ignorado todo cuanto me enseñó; excepto una cosa. Donovan Briers me enseñó a cuidar de los míos, a ser leal a la familia por encima de todo.
Eso era lo único que me quedaba, la lealtad a la familia que había perdido y la venganza.
«Solo dos más, padre. Solo dos más»

11 comentarios:

  1. La primera víctima mujer, y la haces sufrir antes de morir xd Bueno, al parecer solo quedan 2 víctimas más, por lo que la trama va avanzando hacia un nuevo camino... la cuestión es, ¿qué hará tras haberse cargado a todo el mundo? ¿Se suicidará? ¿Hará vida normal?

    Dudo que tras tanta rabia en la sangre pueda hacer luego como si nada, y todos sabemos que la venganza no aporta nada, te quedas igual tras saciarla.

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    1. Fue Leyre la que inició todo, es normal que la peor muerte por ahora haya sido la suya. Buenas preguntas, Leila. Ya sabes donde está la respuesta, en las siguientes partes :)

      En eso llevas razón, la venganza nunca deja nada bueno. No es un remedio, es un veneno.

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  2. Muy buen relato, impactante como actua John. Pero me pregunto ¿por qué secuestrarla y torturarla a Leyre? Aunque ella dijo donde encontrar a Donovan, quien mató a su familia y violó a su madre no fue esta, sino los demás... así que, ¿por qué solo unos simples disparos a Douglas y a Rab?
    jaja bueno, ya seguiré leyendo el resto, ya que como dice el comentario de arriba la cuestión está en qué hará cuando haya acabado con todos
    Saludos!!!

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    1. Digamos que Leyre fue la que pagó el pato por los otros dos (en verdad no, tiene su explicación pero escribiendo una serie con escenas concretas tenía que fallar algo xD). La verdad es que cada escena está pensada individualmente, no me paré a pensarlo jajaja.
      Espero que te gusten, ya tengo ganas de leer más comentarios :)
      Un abrazo enorme!!

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  3. Con total certeza, este es el que más me ha gustado hasta ahora. Mantiene lo bueno de "Traición" y, a mi entender, gana en tensión e incluso en suspense. Me parece sin duda el más completo.

    Probablemente por primera vez, vemos a un John casi más torturador que asesino; solo hay que ver cómo deja a la muy arpía atada durante dos días sin comer ni beber jeje. En los otros esto no pasaba, la víctima apenas sufría durante unos minutos y el protagonista se medio apiadaba liquidándola con relativa rapidez.

    Al postergar de esta manera la muerte de Leyre, consigues que el lector llegue a dudar de si esta va a producirse realmente. John Briers no duda en ningún momento, pero sí el lector; y eso habla bien de cómo avanza la escena.

    Por otra parte, hasta da la sensación de que no hay motivo suficiente para acabar con Leyre Glotz, como si no lo mereciera. Desde la óptica de Briers no hay venganza más o menos merecida (todas lo son para él), pero el lector sí que empieza a poder comparar unas con otras y a reflexionar más sobre cómo está actuando verdaderamente el protagonista.

    En lo negativo, quería señalarte las típicas erratas y, sobre todo, el estilo empleado en algunos pasajes: oraciones como "en verdad les estaba haciendo un favor, solo que ellos no lo sabían" están demasiado faltas de elegancia narrativa, son demasiado orales (y es una lástima, porque hay otros pasajes formalmente interesantes). En cualquier caso, te felicito porque nada de esto empaña el conjunto. El relato está muy bien estructurado y demuestras una gran imaginación para crear y transmitir este tipo de situaciones.

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    1. Perdona por la demora, Álvaro, por fin puedo responder tu comentario. Allá voy.

      Me alegro mucho de que te haya encantado este relato, la verdad es que es uno de los favoritos junto con "Traición" y que le haya gustado a tantos lectores me hace sentir especialmente orgulloso de "Castigo".

      Como bien dices con Leyre se ensañó más que con Rab y Douglas, hay que tener en cuenta que a las dos víctimas anteriores las conocía y tenía un lazo afectivo con ellos (muerto hace años por lo que hicieron, pero los recuerdos nunca se olvidan); mientras que en el caso de Leyre no existía mayor relación que la que el propio John se propuso para capturarla.

      Ahí le has dado, el mero hecho de que John interrogase a Leyre para sacarle información hizo que su muerte se postergase y, como bien has dicho, eso hace dudar si realmente la mataría o no, lo que hace que la tensión sea constante y tenga a los lectores enganchados hasta el fatídico final. Si te soy sincero fue un experimento, me alegro de que saliese bien jeje.

      Cierto es que Leyre no tuvo culpa directa en el asesinato de los Briers, pero desde el punto de vista de John se podría decir que aplico el refrán "tanta culpa tiene el que lo dice como el que lo hace", por lo que a sus ojos Leyre sería tan culpable como los cuatro implicados en la muerte de sus padres.

      Entiendo, la verdad es que tengo que trabajar más el escribir en 1ª persona. Si te soy sincero está es la primera vez que escribo una serie con este estilo narrativo y me sorprendió que me saliese tan bien; eso no quita el hecho de que como mencionas haya frases que patinen en comparación con otras.

      Me alegro de que te gustase tanto "Castigo", a mi parecer es uno de los más importantes porque es en el que se descubre el pastel, en el que John confirma la identidad de los dos asesinos restantes. Muchas gracias por el cumplido, hago lo que puedo como escritor :)

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  4. Lo que verdaderamente me sigue sorprendiendo es la tranquilidad de Briers, le hicieron más frío que el hielo, aunque ese "quizás me había pasado" quiere demostrarme lo contrario >.< .

    Hay diálogo, eso me gusta. Leyre tenía pinta de ser un personaje interesante, lástima que nuestro amigo no pudo resistirse a manchar sus manos.

    Estaba tan concentrada que cuando acabé el relato me quedé con ganas de más. Sin duda el mejor de los que he leído hasta ahora, es tan gráfico que me siento como si estuviese en la escena.

    Recuerda cambiar *difundo por difunto, *quien por quién, *investigue por investigué y *aparte por aparté, ¡malditas erratas :) !

    Sin dar importancia a mi párrafo anterior, ¡a seguir así!

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    1. Intenta ponerte en el pellejo de John, tuvo que ver como la gente que quería y en la que había confiado mataba a sus padres delante de sus ojos cuando solo era un niño inocente. Si tienes en cuenta eso, la frialdad que demuestra estaría más que justificada.

      Leyre es un personaje en el que recae una importancia mayor que en el resto, salvo con la excepción de Sergey. Puede parecer que no, pero a John le costó matar a Leyre, que lo hiciera no quita que no pudiese sentirse remordimientos por ello.

      Y una vez más, "Castigo" se corona como uno de los favoritos de esta serie jaja. Parte de que el relato te resultase tan gráfico, tan real, la tiene la narración en 1ª persona porque parece que estás allí viéndolo todo y el relato te absorbe de tal manera que parece así.

      Tú siempre tan amable indicándome las erratas, muchas gracias por echarme un cable :)

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  5. Se me pasó comentar esta parte, fallos de directo. :P

    Fue uno de mis preferidos al leerlo, tiene una buena mezcla de tensión y suspense que siempre hace que no quieras ni pestañear para no perder el hilo.

    Después de la imagen que tenía de John, me sorprende mucho verlo en esta faceta despiadada y cruel, pero me gusta en cierto modo que nos sorprendas y hayan giros en la historia.

    Sin duda, es el relato que te deja con más ganas de más, valga la redundancia.

    Enhorabuena.

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    1. No hay problema, al final comentaste y eso lo agradezco muchísimo :)

      "Castigo", junto a a "Traición", son los grandes favoritos de esta serie y no lo discuto a nadie. En este relato metí unos cuantos elementos que no aparecían en los relatos anteriores, seguro que te has dado cuenta con facilidad.

      Ten en cuenta que John culpaba a Leyre por haber vendido a sus padres por dinero, eso volvería frío hasta a la persona más calmada. Una buena historia tiene que tener giros argumentos, ¿donde estaría la gracia si no los hubiera?

      Muchas gracias por decirlo, hace que me sienta muy orgulloso de mi creación. Un beso, Alexandra

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  6. Woooow , una mujer en el asesinato de su padre 😢😨😱 ,creo que como los va matando van sufriento un poco mas..
    Hombre que frio haz hecho a tu protagonista, corazon de piedra , sin sengimientos , solo odio y rencor, perdio su famili y perdio su vida.. , ahora que tiene venganza , podra ser feliz???
    Que pasara con el despues de esto?
    Seguiremos leyendo vamos por el 4 , aunque son cortos haces un excelente trabajo ☺,felicidades !! No me cansare de escirbirte eres un buen escritor espero mas de ti, no me falles 😉
    0-3.....

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