miércoles, 18 de noviembre de 2015

Presentación - Hipatia

"Todo acabado está. La buena ilusión mía su jugo ya no da. Mi empeño no porfía, mi ensueño ya no labra, mi anhelo ya no insiste; me queda la palabra, y hasta ella se resiste" Alfonsina Storni
De ella aprendí mucho de lo que ahora sé, la gran maestra Alfonsina Storni, mujer soberbia y de talento incalculable, me enseñó a sentir, a tomar la poesía como si fuesen mis manos, a moverla, acariciarla, hablar con ella y a vivirla cada día como si fuese la última vez. También Blas de Otero y Ángel González (entre otros muchos autores) fueron mis maestros. Maestros para mí y para la literatura de igual forma, pues trasmitiendo los desgarradores sentimientos que expresaban en cada palabra me enseñaron a amar la poesía por lo que es: belleza, vida y pasión.
Como se puede discernir, la poesía es mi gran género por excelencia, siempre me identifiqué más aquí, me sentí más arropada. Atisbé una luz clara y cristalina el día en que iba a morir: tenía que contarlo, contar toda mi experiencia, toda mi vida durante unos instantes y comprendí que esto me salvaría, que la literatura sería mi única salida a todo.
Mi estilo es un tanto oscuro y dramático en el que las metáforas y las imágenes suelen cobrar protagonismo entre mis versos. Decía una gran diseñadora y cantautora que "a veces de las cosas más negativas se pueden sacar las cosas más bellas". Aprendí de esas palabras y de lo peor intento extraer algo bueno y bello. El dolor puede ser arte.
¿Por qué Hipatia E.V.?
Hipatia por la majestuosa y admiradísima "Hypatia de Alejandría", figura ilustre que siempre será modelo y base para mi día a día. "E.V." por las iniciales de mis dos apellidos.
Me considero una chica complicada, de emociones intensas y fiel a mis pasiones. Melena mediana y encrespada, estatura baja, ojos grandes y ojerosos y una piel deshidratada; así soy yo, al fin y al cabo hecha de huesos y carne como todos. Nunca destaqué como una mente brillante y tampoco como una atractiva muchacha, mi afán por la poesía me llevó a criticar con excesiva dureza lo que otros hacían cuando yo era una mísera aprendiz no sólo del verso, sino de la vida (algo que he corregido con el paso del tiempo). ¿Dedicarme a esto? Nunca fue mi intención, siempre he querido contar y compartir lo que he sentido y pensado pero podría situar la escritura más en el terreno de la afición que de la profesión. ¿A dónde me llevará la literatura? Jamás lo sabré pero seguro que me augura buenas sensaciones.
Y sin más, como decía el gran Góngora "más tu y ello juntamente, en tierra, en humo, en polvo, en sombra, en nada"

Hipatia E.V.

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